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martes, 8 de diciembre de 2009

De "Che Ciruja" a nuestra colaboboración con el trabajo del "Cartonero"


Por Oscar M. Taborda

¨Che ciruja heredero del mendrugo final
Redimiendo porquerías que tiró la ciudad;
Coleccionista de los malos aires
Que Buenos Aires tira en un rellano,
Tu contrabando de última mano
Es mi vergüenza y tu satisfacción" Miguel Cantilo


En la entrada anterior se me ocurrió que podíamos recordar la canción "Che Ciruja" que Pedro y Pablo (Miguel Cantilo - Jorge Durietz) grabaron en 1970.

Sabemos que la actividad de los antes llamados "Cirujas" y hoy "Cartoneros" no se inició en los primeros años del actual siglo sino que desde hace mucho podíamos ver a determinadas personas ganar su pan con esa actividad.

Lo notable de la década actual es que se incrementó exponencialmente el número de personas que, no habiendo mejores oportunidades laborales, han tenido que sobrevivir juntando todos aquellos materiales recuperables de la basura urbana.

Esta actividad, que en ciertos momentos fue favorecida por el precio del PET a nivel internacional y el del papel y carton a nivel nacional, vino a cumplir una doble función: una social, permitiendo a muchos compatriotas encontrar su sustento y una muy importante y permanentemente dejado de lado por los cronistas que es la Ambiental. Mediante esta actividad, se redujo considerablemente la cantidad de Residuos que va a Disposición final ya que se le quita mucho de lo recuperable permitiendo una mayor durabilidad de los sitios de disposición final y una mayor reutilización de los materiales que, de este modo, vuelven al circuito productivo.

¿Que Podemos hacer por nuestros hermanos Cartoneros?

En principio,
1 - SEPAREMOS LOS RESIDUOS DE NUESTRO HOGAR EN DOS FRACCIONES (secos y húmedos)
2 - Pongámonos de acuerdo con nuestros vecinos y acordemos con ellos el día y hora en que sacaremos los residuos secos para que los puedan recoger rapidamente
3 - Es preferible poner los residuos secos en BOLSAS TRANSPARENTES ya que eso les permitirá ver más rapidamente lo que contienen.

Comencemos con esto, tal vez podamos darles una mano.

Manifestaciones de Protección al Ambiente en los escritores nacionales (3ra entrega)


Che Ciruja (Miguel Cantilo)

Sin despertar al sol que esta de espaldas
Y duerme siempre con un rayo abierto
Viene el ciruja lento como un muerto
Por la basura buscando esmeraldas
Y yo le grito

Che ciruja! Apurate
Mira que va a amanecer
Y un gallo tuerto, ronco y alcahuete
Va a desarrollar de pronto ese paquete
De silencio y suciedad

Entre la luna lágrima de mármol
Y el viejo elenco de astros parpadeantes
Mete la mano en tachos repugnantes
Para sacar estrellas bajo un árbol
Y yo le grito

Che ciruja! Te regalo el vaciadero de mi yo
Investigame a fondo las entrañas
Y el corazón que cría telarañas
Arrancame tu dolor

Che ciruja heredero del mendrugo final
Redimiendo porquerías que tiró la ciudad

Coleccionista de los malos aires
Que Buenos Aires tira en un rellano
Tu contrabando de última mano
Es mi vergüenza y tu satisfacción
Por eso canto

Che ciruja perdóname
Si no te sirve mi voz
A lo mejor mañana en la basura
Como esas cosas que nunca perduran
Encontrarás esta canción

Che ciruja revolveme
La garganta y la piel

viernes, 11 de septiembre de 2009

Manifestaciones de Protección al Ambiente en los escritores nacionales (Continuación y desarrollo de la Idea Fuerza)


Foto tomada de: http://www.jujuyenlinea.com/engine/0/11///false/es/

Por: Oscar M. Taborda

Hace unos días se publicó aquí una nota en la que se transcribió un poema de Juan Carlos Dávalos en el que se mezclaban las referencias culturales folklóricas y las ambientales. Por supuesto que el autor de esa obra no se propuso hablar de la protección ambiental de las vicuñas, se trataba de una leyenda en la que se daba a conocer que el sentir y el pensar del criollo estaban en línea permanente con su entorno natural.
En esa obra se castiga al que, por quitar la lana del animal, lo mata con armas de fuego en un acto que el criollo ve como irracional, innecesario y cruel. El imaginario colectivo le asigna a esta conducta la potencialidad de molestar a Coquena, quién habrá de castigarlo:
"No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena se enoja - me dijo un pastor"
En la actualidad vemos permanentemente que alguno de nuestros compatriotas realiza acciones que agreden nuestro entorno de manera innecesaria, acciones que se convierten en el cruel reflejo de la desaprensión con la que muchos de nuestros contemporáneos se relacionan con la naturaleza.
Es el hombre como dueño de la naturaleza, ejerciendo un poder omnímodo, sin límites. Un poder que lo constituye como el depositario de la potestad divina, lo que le permite destruir lo creado sin que eso le ocasione, en general, ningún cuestionamiento moral.
Por el contrario, vemos en muchas asociaciones, grupos de vecinos, funcionarios de diversas administraciones y demas ciudadanos preocupados por estos temas, la creciente voluntad de considerar al hombre como parte de la naturaleza. Una parte por demás importante ya que es la única que puede realizar transformaciones negativas o positivas que afecten a todos los demás.
Tal vez esa visión, un tanto utópica aún pero posible, nos reconecte con nuestra memoria profunda, con nuestro "criollo dormido" que nos dice desde el fondo de nuestra historia cultural y en palabras de Dávalos, que aquel que actúe como corresponde en su contacto con los otros seres recibirá un premio por su conducta:
"No más en los cerros guardando sus cabras,
las gentes del valle vieron al pastor;
Coquena dispuso que fuese muy rico.
Tal premia a los buenos pastores el dios."
Para los espíritus elevados que consideran a la Justicia como un valor y esperan vivir en un mundo en el que los premios y castigos se materialicen en vida, es un aliciente para perseverar y seguir adelante.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Manifestaciones de Protección al Ambiente en los escritores nacionales (1ra entrega)

Más allá de la belleza del poema, nos encontramos frente a un potente alegato contra el trato cruel a los animales.
Nuestra gente, la del Pueblo, la que construyó la historia, supo desde siempre que el Hombre es parte de la naturaleza y no su dueño. Por eso, nunca dudó en que los otros seres vivos debían ser respetados.
Coquena, ese duende vengador de los malos tratos a las vicuñas, está allí, recorriendo los montes y los cerros dispuesto a castigar a los que se lo merecen.
Si los crueles son castigados, como acostumbramos a decir los abogados ... "...SERÁ JUSTICIA"

Oscar M. Taborda



COQUENA
de Juan Carlos Dávalos

Cazando vicuñas anduve en los cerros.
Heridas de bala se escaparon dos.
-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena se enoja - me dijo un pastor.

- ¿Por qué no pillarlas a la usanza vieja,
cercando la hoyada con hilo punzó?
¿Para qué matarlas, si sólo codicias
para tus vestidos el fino vellón?

-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena las venga, te lo digo yo.
¿No viste en las mansas pupilas oscuras
brillar la serena mirada del dios?

-¿Tú viste a Coquena?
-Yo nunca lo vide,
pero sí mi agüelo - repuso el pastor;-
una vez oíle silbar solamente,
y en unos tolares, como a la oración.

Coquena es enano; de vicuña lleva
sombrero, escarpines, casaca y calzón;
gasta diminutas ojotas de duende,
y diz que es de cholo la cara del dios.

De todo ganado que pace en los cerros,
Coquena es oculto, celoso pastor;
si ves a lo lejos moverse las tropas,
es porque invisible las arrea el dios.

Y es él quien se roba de noche las llamas
cuando con exceso las carga el patrón.

En unos sayales, encima del cerro,
guardando sus cabras andaba el pasto;
zumbaba en los iros el gárrulo viento,
rajaba las piedras la fuerza del sol.

De allende las cumbres de nieves eternas,
venir los nublados miraba el pastor;
después la neblina cubrió todo el valle,
subió por las faldas y el cerro tapó...

Huyó por los filos el hato disperso,
y a gritos, en vano, lo llama el pastor.
La noche le toma sentado en cuclillas,
y un sueño profundo sus ojos cerró.

Cuando el alba tiñe - limpiando los cielos-
de rosa las abras, despierta el pastor.
Junto a él, a trueque del hato perdido,
Coquena, de oro le puso un zurrón.

No más en los cerros guardando sus cabras,
las gentes del valle vieron al pastor;
Coquena dispuso que fuese muy rico.
Tal premia a los buenos pastores el dios.